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Historia del Municipio de Tigre

Fecha de Publicación: 6/8/2007


Parque Industrial

Tigre



Historia del Municipio de Tigre

Desde mucho tiempo antes de que llegaran los espaoles a las orillas del Ro de la Plata a principios del siglo XVI, las tierras del actual partido de Tigre estaban pobladas, si bien muy escasamente. En las islas de tigre han sido hallados diversos tmulos o cementerios indgenas, de pueblos canoeros guaranes que vivan de la pesca y el cultivo de maz, con una alfarera poco evolucionada. Estos aborgenes habitaban la "frontera meridional" del vasto mundo tupi-guaran, delimitado al norte por el Amazonas y al sur en este punto del Paran, o "ro pariente del mar".

La primera mencin histrica del territorio se remonta al 24 de octubre de 1580 en un documento firmado por el flamante refundador de Buenos Aires, Juan de Garay, quien otorg una merced de tierras en el valle del riachuelo de las Conchas, que 'ha de correr con otra tanta suerte por la Tierra adentro legua y media' a Gonzalo Martel de Gusmn, miembro de la expedicin proveniente de Asuncin por tierra y ro, que fund Buenos Aires una segunda y definitiva vez.

Juan de Garay llam riachuelo de las Conchas al curso de aguas muertas, hoy conocido como ro de la Reconquista, que hasta principios de siglo veinte albergaba caracoles o conchas de agua dulce. El riachuelo de las Conchas y su valle de llanura fueron uno de los pagos que rodearon la naciente aldea de Buenos Aires en 1611 ya haba unos diecinueve labradores que cultivaban trigo en la comarca. Si la tierra silvestre vala poco -unos 50 pesos de la poca por un lote de 300 varas de frente por una legua de fondo-, los campos sembrados y las chacras podan costar diez veces ms.

Ya entonces, en la anegadiza desembocadura del riachuelo de las Conchas funcionaba un primitivo puerto de cabotaje, nexo entre el mundo fluvial de las islas y la no muy distante aldea de Garay, a un da de camino, que se aprovision desde un principio con la lea y la madera del Paran.

Junto a las naves de cabotaje -o contrabando- y el ro, se fue articulando un casero que a mediados del siglo XVIII comenz a figurar en los documentos como pueblo de Las Conchas, nombre que tambin se aplicara al pago de Las Conchas, establecido a fines de ese siglo.

En los mismos aos en que se reconoci la existencia del pueblo de Las Conchas se lo clausur como puerto, nada menos que por una cdula real que declaraba a Santa Fe "puerto preciso". En otras palabras, ninguna nave regular con bandera de Espaa tena nada que hacer en el ro Las Conchas.


Esta medida fue una tarda respuesta al creciente trfico clandestino de mercaderas provenientes de Colonia del Sacramento, que pasaban de las naves contrabandistas a tierra firme por el cmodo puerto de Las Conchas. Al sur de Buenos Aires, en Quilmes y la Ensenada de Barragn, suceda lo mismo.

Desde 1680, cuando los portugueses se afincaron en la otra orilla del Plata, hasta fines del siglo siguiente, cuando se los expuls, hubo que enviar refuerzos a la Guardia de Las Conchas, pues este punto era uno de los cerrojos externos de Buenos Aires. A la cabeza de los refuerzos fue comisionado el capitn Domingo de Acassuso, militar madrileo que el gobernador Herrera envi desde Buenos Aires al pago de Las Conchas para contener de algn modo el contrabando portugus. El capitn Acassuso tuvo suerte, pues captur in fraganti a los contrabandistas con sus mercaderas, bsicamente gneros, producto que en el Plata del siglo XVII poda valer muchas cuadras de campo.

El Real Consulado destin 3.000 pesos para los gastos de traslado. En febrero del ao siguiente el virrey y la virreyna marqueses de Sobremonte con su squito, regimiento y banda de dragones asistieron, entre arcos triunfales y cohetes, a la fundacin de San Fernando de Buena Vista, as llamado por el bonito panorama que se observaba desde esa ltima lomada en honor del prncipe heredero, futuro Fernando VII. De inmediato se dio inicio a la construccin de un canal a travs de los baados, que permitiera a las naves llegar hasta un futuro puerto de San Fernando, es muy probable que este canal de un kilmetro haya sido la obra civil ms importante que se emprendi en el Virreinato del Ro de la Plata. Tambin se orden despoblar Las Conchas, y as 143 vecinos concheros emigraron a La Punta.

Pero ya entonces las ordenanzas de este tipo se cumplan con morosidad y el despoblado Las Conchas se resisti a desaparecer. En agosto de 1806, ao en que naci San Fernando y debi morir Las Conchas, el capitn Santiago de Liniers encontr de extrema utilidad desembarcar en el puerto de guardia frente a la casa de Goyechea con una fuerza expedicionaria que desalojara a la primera invasin inglesa de Buenos Aires. A raz del desembarco de Liniers, el riachuelo o ro de las Conchas perdera a mediados del siglo XX su nombre monrquico, adaptndose el ms republicano de ro de la Reconquista. Consta que el ejrcito reconquistador hall dificultad en superar los pantanos del camino a San Fernando, pues el de 1806 fue un invierno lluvioso.

Los estragos que sufra Las Conchas no haban terminado. A un ao de la Revolucin de Mayo de 1810, los navos espaoles hostigaban estas orillas y en repetidas ocasiones desembarcaron tropas, asolando la comarca en ademn de anacrnico reconquista.

Para defenderse, los vecinos organizaron una compaa militar que luego devendra en el regimiento de Colorados de Las Conchas y tambin se alistaron como marinos en las primeras naves de corso del flamante pas. En 1812, en Las Conchas quedaban 60 familias, en su mayora pescadores, labradores y comerciantes de frutas. Los habitantes, adems de las invasiones de ingleses, portugueses o espaoles, sufran las repetidas invasiones de las aguas: en 1813 se menciona 'nuevos ros que se van formando, como es el que llaman el Tigre'. Segn Enrique Udaondo, en un plano de 1805 el nombre del Tigre apareca como 'un arroyito insignificante'.

El proceso natural que terminara con Las Conchas y dara origen a Tigre culmin en 1820. Ao de gravsima crisis poltica en las Provincias del Sud, mientras San Martn luchaba en el lejano Per y se esperaba de un momento a otro una gran flota espaola en el Plata, la naturaleza aport un desastre ms a la comarca.

Otra sudestada, que provoc una creciente entre el 19 y el 20 de junio, se llev el pueblo con ms de un centenar de sus almas, y abri definitivamente un nuevo curso fluvial, transformando el insignificante arroyito del Tigre en un cauce capaz de recibir las naves que hasta entonces hacan puerto en el ro Las Conchas, que el Tigre desangr de su caudal.

El ro viejo no desapareci, pero qued impracticable y su puerto languideci, pues adems de haber aparecido otro mejor, la pennsula donde se encontraba se haba transformado en una isla.

Pero haba nacido Tigre. Una polmica comenz entonces entre los vecinos de Las Conchas, partidarios del nuevo puerto que reclamaban un puente para carretas sobre el nuevo ro para alcanzar la nueva isla, y los vecinos de San Fernando que defendan el canal artificial hasta su pueblo.

Una vez ms, los vecinos de Las Conchas sufrieron un revs, pues se decidi por la construccin del canal. El vecindario de Las Conchas se resign a construir un veredn o terrapln que asegurara las comunicaciones en todo tiempo con San Fernando y Buenos Aires. El terrapln lleg hasta el canal, en cuya excavacin se dice que trabajaron los prisioneros tomados en las invasiones inglesas.

El hecho es que ya en 1827, a raiz de la guerra con Brasil (que tena una flota en el Plata), el gobierno de Rivadavia prohibi 'los desembarcos por otros puntos que no sean los de los Conchas, Tigre y Canal de San Fernando'.

Hay una interesante descripcin de la comarca visitada en 1828 por el naturalista francs D'Orbigny, quien al regreso de una expedicin al Chaco desembarc en Conchas por temor a los corsarios brasileos. '... Recorr la aldea de las Conchas, la que es por su aspecto como una de esas pequeas aldeas del Sena, y se extiende a lo largo del ro Las Conchas. Se compone solamente de cosas donde se expenden diversos artculos caros y ordinarios y bebidas llamadas para marineros, quienes los frecuentan. Una fila de barcos ocupa las riberas fangosas del ro, sobre el cual estn situadas las casas colocadas sin orden, en medio de huertas, bosques y de tierras inundables a tal punto, que las grandes mareas del Plata, que frecuentemente tienen gar, se ven en la necesidad de andar en canoas de una a otra cosa'.

Ya en 1584 un tal Agustn de Salazar, vecino de Buenos Aires, vendi a un Pedro Morn 'una suerte de tierras en el ro de los Conchas, que tiene de frente quinientas varas y de largo una legua' y algunas otras propiedades a cambio de 'una capa de raya mediotraida y unos calzones de lienzo nuevos y ms un jubn de lienzo y ms un coleto acuchillado'. Se comprende que durante el XVI y XVII el contrabando de gneros para Buenos Aires fuera un muy buen negocio.

Con el capital adquirido como premio por su accin, el capitn Acassuso hizo ms capital. En las todava desoladas barrancas de San Isidro, donde entonces no exista ms que un casero de miserables labriegos llamada Montes Grandes o Monte Grande, el capitn hizo fortuna en pocos aos, pues ya en 1706 estaba en condiciones de colocar la piedra fundamental del primer templo de la comarca, construido por l mismo en advocacin de San Isidro, patrono de los labriegos.

Domingo Acassuso fue el primer vecino renombrado de la comarca y en torno a su templo de San Isidro Labrador naci un hermoso y prspero pueblo, en lo alto de la barranca.

Con su flamante iglesia, San Isidro -todava llamado indistintamente Monte Grande- fue declarada sede de uno de los seis curatos fundados en 1730. El pago de Las Conchas qued as repartido entre este curato y los de La Matanza y el an ms distante Lujn, con lo cual para ir a misa algunos fieles tenan que viajar dos dias a caballo. Las protestas de los vecinos de Las Conchas, obligados a cabalgar nueve leguas hasta Lujn para recibir un sacramento, quedaron asentadas en las actas del Cabildo porteo, que sin embargo rechaz este reclamo, mencionando las dificultades que se encontraban en invierno para vadear el Las Conchas, cuando 'se hace impracticable su trnsito, valindose los vecinos de canoas y balsas de cuero'.

En esos mismos aos, el vecino porteo Francisco de Merio construy una capilla en su estancia, all por el extremo oeste del pago de Las Conchas, que puso bajo la advocacin de Nuestra Seora del Camino, pues por all pasaba el Camino Real que llevaba a Chile y Per, camino que mucho despus se llamara avenida Rivadavia, y tambin R.N. 7.

En 1760 los frailes franciscanos, establecidos diez aos antes, construyeron en el pueblo de Las Conchas una capilla de Santa Mara, antecesora de un templo de adobe que desapareci junto al resto del pueblo con la terrible crecida de 1820.

La parroquia de Las Conchas fue creada en 1780. Pocos aos antes Concolorcorvo, en su apasionante informe sobre las postas entre Buenos Aires y Lima, mencion que la Gran Aldea se aprovisionaba de 'mucho leo en rojos que trahen los lanchas de la parte occidental del Paran, y muchas carretas que entran de los Montezuelos de los Conchas'. En El Lazarillo de Ciegos Caminantes, Concolorcorvo describe adems el 'deleitoso y frtil' camino de ocho leguas hasta el pueblo de las Conchas, entre campias en las que abundan el durazno y 'los sembrados de pan y maz, con lo que se pastorean muchos ganados. Pasando el riachuelo que nunca puede tener mucho profundidad, por extenderse en la campaa causando en tiempos de las avenidos muchos atolladeros y baados, que incomodan y atrasan los jornadas, se encuentra un monte poco espeso de rboles que llaman talas y se dilato por espacio de dos leguas'. Ms tarde se lo conocera como El Talar de Pacheco.

Segn la Resea Histrica del Partido de las Conchas de Enrique Udaondo (en la que se basa esta sntesis) 'el pueblo de Los Conchas lleg a su apogeo comercial a fines del siglo XVIII, y era tal la afluencia de buques que en la memora que present al rey de Espaa el virrey de Buenos Aires, Marqus de Loreto, en febrero de 1790, hace mencin de ello'. En 1790 ya funcionaban nueve aserraderos y un astillero en lo que un da todava lejano se llamara Tigre.

El pueblo de Las Conchas no tendra fortuna. A principios del siglo XIX estas tierras, desde siempre bajas y anegadizas, comenzaron a revelarse un poco ms bajas y anegadizas que de costumbre.

Entre el 5 y el 6 junio de 1805 una breve pero intensa sudestada provoc una creciente que destruy casi todo el poblado y deposit algunas embarcaciones a 1500 varas de la orilla. A raz de esta calamidad el virrey, siguiendo la peticin de los vecinos, propuso al Cabildo desplazar el pueblo a un lugar mejor, que se encontrara en el paraje llamado La Punta.

Conchas. El primero es un lindo pueblo que ve lo mismo que Barracas y sus cercanas de residencia en verano a muchos ricos porteos. En La Punta, situada a ms de una legua al oeste de San Isidro, se hunde enteramente el barranco (...) por detrs, en cuanto puede extenderse la vista, el pas es llano, pantanoso, cubierto de zarzales y espinilla que se enva en cantidad a Buenos Aires como lea. Toda la comarca est llena de jaguares. El pueblo de las Conchas est a ms de media legua de La Punta, en la parte ms llana del pas, al borde de un arroyo que desagua en el ro Lujn, un poco antes de desembocar ste en el Paran. Pueden llegar hasta este sitio los embarcaciones de muchas toneladas y en l descargan sus gneros todos los que bajan por el ro viniendo del Paraguay...'

Durante el gobierno de Rosas, el general Angel Pacheco y de la Concha compr la gran estancia de El Talar en el pago de Las Conchas, tierras que antes pertenecan a Lpez-Camelo.

El pueblo del General Pacheco debe su nombre a este guerrero de la Independencia, que luch con San Martn junto a los granaderos a caballo. A fines del siglo XIX, sus descendientes construiran en la estancia de El Talar una bella mansin, que hoy es parte de un barrio privado, as como la iglesia de General Pacheco.

En 1854 se cens que el partido de Las Conchas tena 960 habitantes, de los cuales 10 % eran extranjeros (espaoles, ingleses, franceses, italianos, portugueses y de otras nacionalidades).

En Las Conchas haba diez pulperas y almacenes, 24 casas y 166 ranchos. Adems del comercio y la artesana, las actividades productivas del pago (que tena una superficie de 13 leguas) eran la agricultura, con una legua cuadrada de superficie cultivada distribuida en 82 chacras, y la ganadera, con 3.200 vacas, 2.000 yeguarizos y 4.200 ovejas.

El partido de Las Conchas produca animales en pie, cueros vacunos y lanares, lana, sebo, grasa, manteca, papas, verduras y forrajes.

Dos aos ms tarde el gobernador de Buenos Aires reestableci una subdelegacin de Marina (que exista desde el tiempo virreinal y haba sido suprimida por Rosas) con asiento en el Canal San Fernando y jurisdiccin sobre los partidos de San Isidro, San Fernando y Las Conchas. En este documento se reconoce que 'el puerto de Tigre es un excelente carenero para los buques de ultramar' y se recomienda 'la conservacin de sus bosques naturales o de uso comn en el Min, los Caracoles y el Guaz por la parte del Norte, y desde el ltimo prximamente en lnea recto hasta la altura de Zrate'.

Este mismo Canal de San Fernando dejara algo perplejo a Sarmiento cuatro aos ms tarde, cuando inspeccion la zona como jefe del Departamento de Escuelas.

El fogoso prcer encontr y describi una toldera de ranchos del lado de San Fernando y del lado de Las Conchas 'una lnea de ranchos y habitaciones que no han desmerecido el nombre significativo de proletarios'.

Pero un ao despus ya haba una escuela (que sera dirigida por el eminente educador holands Adolfo Van Gelderen) junto al puente que una ambas orillas, entre las que se nutra una rivalidad creciente. San Fernando y Las Conchas se disputaban los derechos percibidos sobre el canal, litigio que lleg hasta la Corte Suprema, que dio razn a San Fernando.

El primer tren lleg a Las Conchas el 1 de enero de 1865. Con el tren se dio un significativo impulso al desarrollo de la comarca: hasta entonces las carretas tardaban un da entero de viaje para ir de Tigre a Buenos Aires. Dos aos despus, una terrible epidemia de clera (que segn parece lleg por el Paran hasta Las Conchas, traida por los veteranos de la guerra del Paraguay) hizo estragos en el partido, donde fue ms grave que en Buenos Aires.Por el contrario, durante la epidemia de fiebre amarilla de 1871, Tigre y Las Conchas ofrecieron refugio a los vecinos porteos. En 1872 asumi como primer intendente municipal el doctor Daniel Mara Cazn, quien durante su administracin impuls las escuelas, extendi el alumbrado, mejor calles y caminos, construy desages, plant arboledas y desarroll una tarea tan proficua que hoy Tigre lo recuerda con el nombre de su avenida ms cntrica.
Durante la presidencia de Sarmiento, se instalaron en Tigre los Talleres de Marina, en un predio sobre el ro Lujan en el que hoy se encuentra el Museo Naval. Las aguas del Lujn, entre Tigre y Las Conchas vieron en ms de una oportunidad el paso de naves y ejrcitos. En 1859, despus de la batalla de Cepeda y el Pacto de San Jos de Flores, fondearon en Tigre cinco vapores de la Confederacin y cuatro veleros, en los que se embarcaron las tropas confederadas de regreso a casa.

El 4 de octubre de 1877 estall en el fondeadero militar del ro Lujn el vapor Fulminante, desastre que dej once muertos y arroj fragmentos del buque hasta 25 cuadras de distancia.

En la revolucin de julio de 1893, que convulsion al vecindario, diversas naves de la escuadra fondeadas en el Lujn se plegaron a la sublevacin y partieron hacia Rosario. Un ao antes, en el Talar de Pacheco, haban tenido lugar las primeras maniobras modernas de adiestramiento del ejrcito.

En 1889 el partido cedi buena parte de sus 418 kilmetros de superficie continental para que en el oeste naciera un nuevo partido, llamado entonces General Sarmiento y hoy, Malvinas Argentinas, San Miguel y Jos C. Paz.

Hacia 1900, las islas de Tigre producan frutas y maderas, adems de dulces, conservas, embutidos y licores. Haba varios aserraderos y talleres de carpintera. En esos mismos aos, se descubre con el esplendor de la Blle Epoque la faceta turstica de Tigre, que se enriqueci en esos aos con obras de arquitectura notables.

La llegada en 1916 del tren elctrico de Buenos Aires a Tigre acentu el progreso turstico y la popularidad de sus islas, cuyo atractivo ya haba sido descubierto medio siglo antes por Marcos Sastre, y confirmado por Bartolom Mitre y Domingo Faustino Sarmiento, quienes fueron entre los primeros y ms ilustres amantes del Tigre insular.

Fuente: http://www.tigre.gov.ar