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Riachuelo: cierran dos basurales a cielo abierto

Son los de Cauelas y Marcos Paz, que ahora envan sus residuos a una planta del Ceamse. Tuvieron que invertir $50 millones.

De los 14 distritos bonaerenses que componen la Cuenca Matanza Riachuelo, además de la Ciudad de Buenos Aires, son varios los que aún tienen un largo camino que recorrer en lo que atratamiento de residuos se refiere. Para apuntalar este proceso, y con el objetivo de reducir hasta su eliminación el impacto ambiental que los afecta actualmente, la Acumar decidió invertir $50 millones de pesos para el cierre de los basurales ubicados en Cañuelas y Marcos Paz, dos de los más importantes de la Cuenca. En julio, el Cuerpo Colegiado que supervisa el saneamiento del Riachuelo había cuestionado duramente a la Autoridad de Cuenca por su falta de control sobre los basurales.

Para llevar adelante esta depuración del terreno, desde el mes de junio Acumar se encarga del retiro y transporte de las 120 toneladas de residuos, que a diario generan estas comunas, para su disposición final en un Complejo Ambiental a cargo del Ceamse.

La superficie liberada equivale a cinco hectáreas dentro de Cañuelas, y otras siete ubicadas en Marcos Paz. Allí, a raíz del mal manejo de los desechos urbanos, se sufrió la contaminación del suelo y de las napas (por la filtración de los líquidos que producía la descomposición de los residuos), y la generación de plagas de animales e insectos que pueden constituirse en vectores de enfermedades.

"El importante acompañamiento técnico y financiero tiene como objetivo revertir esta práctica de enterramiento indiscriminado y sin ningún tipo de control socio-ambiental, y alinear la gestión de los residuos a las normativas provincial y nacional", expresan desde el organismo.
La puesta en marcha de plantas de tratamiento y sistemas diferenciados de gestión, la formalización de Cooperativas que trabajan en los Ecopuntos, y la aplicación de programas de limpieza de sitios con residuos, son programas que acompañan a estas nuevas medidas, y que apuntan a cambiar, no sólo el manejo de la basura a nivel institucional, sino también desde los hábitos individuales y cotidianos.

La Cuenca Matanza Riachuelo ha sido históricamente degradada, y durante décadas representó un enorme contenedor a cielo abierto para los habitantes de los asentamientos que se formaron en sus márgenes, así como para las grandes industrias que también se instalaron a orillas del curso de agua.

En julio de este año, el Cuerpo Colegiado que supervisa su saneamiento, criticó duramente el accionar de la Acumar, alegando que a nueve años del fallo de la Corte Suprema, que condenó al Estado nacional y a los Gobiernos de la Provincia y de la Ciudad de Buenos Aires a limpiar la Cuenca, siguen las fallas en el control sobre los establecimientos industriales y de los basurales a cielo abierto.

En el caso de los segundos, determinan que Acumar relevó la existencia de 390 y calculó que en ellos se acumulan 1.8 millones de metros cúbicos de residuos sólidos. Pero las ONG que monitorean el área aseguran que, aunque el organismo intervino para remover 267 de ellos, los informes de auditoría interna mencionan que el 57% volvieron a convertirse en basurales.

Ahora, con esta millonaria inversión para eliminar dos grandes focos de residuos, lo que se espera es un control más estricto de las hectáreas liberadas, para evitar su recontaminación.


Clarín
Sábado 14 de Octubre de 2017

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